VESTUARIO SIGLO XVIII.

HOMBRES

El desarrollo de las ciudades, la nobleza, el sistema feudal y la burguesía están entre los factores sociales que han influido en los cambios de la vestimenta. Lo mismo que el desarrollo industrial, tecnológico y comercial como factores económicos, así como la pérdida de influencia de la Iglesia y los principios de libertad, igualdad y fraternidad heredados de la Revolución Francesa como factores espirituales. La profesora Fernández sostiene, sin embargo, que los grandes cambios no han venido propiciados por un solo factor, sino que hay que tener todos en cuenta y no olvidar la importancia del factor individual en el sentido de lo que psicólogos y sociólogos llaman ’aceptación-rechazo’, o lo que es lo mismo, “el deseo de integrarse versus deseo de destacarse sobre una manera de vestir”.

Pese a que la indumentaria ha sufrido variaciones significativas desde los siglos XIV y XV, cuando se data el origen de la moda en el vestir, la llegada del siglo XX trae consigo el concepto de la moda como producto industrial. “La moda cambia más rápido porque se convierte en un objeto de consumo y se producen modificaciones radicales, no en la estructura del traje, pero sí en los estilos.

Clásico de otro tiempo

El calzado masculino sufrió una revolución cuando Luis XIV comenzó a utilizar botines con tacón hasta el punto que prohibía que nadie a su alrededor los llevara. Se convirtieron en un must durante el siglo XVIII. En la imagen, zapatos de hombre de finales del siglo XVII-comienzos del XVIII

Respecto al pelo masculino, durante este siglo desaparecieron las barbas de casi todos los europeos, algunos militares siguieron llevando bigote, sobre todo en los países germánicos. La moda de la trenza o coleta postiza de pelo perdura casi todo el siglo, especialmente la llevan los militares. La moda de empolvarse el pelo o la peluca con polvo blanco o harina de trigo, alcanzó su máxima popularidad en todas las clases altas, y soldados de cualquier graduación. También había polvos para el pelo de tonos rosa, azules y grises. El empolvado debía repetirse diariamente, solo estaba bonito cuando estaba recién hecho. Las clases bajas tenían coletas de pelo o se lo dejaban por detrás y no utilizaban coleta.
Los militares británicos, durante las décadas de 1770 y 1780, tenían dos estilos de peinados, uno blanqueado, utilizado por los que llevaban sombrero con un lazo pequeño en la parte de atrás, los oficiales utilizaban para este lazo una cinta de terciopelo de un centímetro de ancho; el resto de los militares empleaban un cordón de cuero con un pequeño rosetón en el centro.

CORTES Y PEINADOS DEL SIGO XVIII.

Los primeros peinados de la mujer de esta época son recogidos sencillos y empolvados. A partir de 1764 se ven nobles y ricas burguesas con peinados que crecen cada vez más en altura y que alcanzan la máxima en 1778. El adorno preferido son las plumas. Los peinados se coronan con extravagantes construcciones como un velero.

Durante este siglo desaparecieron las barbas de los rostros de casi todos los europeos, aunque algunos militares siguieron llevando bigote, especialmente en los países germánicos. La moda de la trenza o coleta postiza de pelo perduró casi todo el siglo y la llevaban especialmente los militares. La moda de empolvarse el pelo o la peluca con polvo blanco o harina de trigo (también se utilizaba una tierra blanca y blanda y yeso) alcanzó su máxima popularidad durante este período, en todas las clases altas y soldados de cualquier graduación. Había también polvos para el pelo de tonos rosas, azules y grises.

El empolvado debe repetirse diariamente pues solo es agradable cuando está recién hecho. Las clases bajas tenían coletas de pelo o se lo dejaban por detrás y no utilizaban coleta.

 

Los militares británicos tenían dos estilos predominantes durante las décadas de 1770 y 1780. Uno era el peinado blanqueado, utilizado por los que llevaban sombrero, con un lazo pequeño en la parte de atrás. Mientras que los oficiales utilizaban generalmente para este lazo una cinta de terciopelo de un cm de ancho, el resto de los militares empleaban un cordón de cuero con un pequeño rosetón en el centro.

El estilo del peinado con una trenza cuyo extremo se sujetaba a la parte posterior de la cabeza se utilizaba en las compañías de granaderos e infantería ligera por aquellos que llevaban gorra en lugar de sombrero.

Como en el siglo anterior, muchas mujeres llevaban pelucas a los bailes, a las ceremonias y actos cortesanos. Los postizos de pelo se utilizaban también con el pelo natural y practicaban el empolvado del cabello.